lunes, 10 de octubre de 2011

POSTRES Y BEBIDAS - Tarta fresca de queso y dulce de leche

Empezar este nuevo blog con una tarta de queso no os extrañará cuando os diga que es mi favorita. Si a eso le sumamos dulce de leche es cuando se convierte en una bendición para los sentidos.
Siempre se asocia el dulce de leche con paises como Argentina o Uruguay...y nada más lejos de la realidad, ya que, a pesar de que su origen es indierto, existen continuas discusiones entre brasileños, argentinos, colombianos, uruguayos y chilenos.
Manjar blanco, arequipe o cajeta son alguno de los nombres que lo bautizan y por su exquisito sabor se usa habitualmente en helados, tortas, pasteles o alfajores.
Se confecciona con leche, azúcar y esencia de vainilla. Suele agregarse una pizca de bicarbonato de sodio como colorante. En algunos casos puede incorporarse crema de leche a la leche si se considera necesario.
El dulce original se hace con leche de vaca, pero también se puede hacer con leche de cabra (aunque no es una variedad habitual). De hecho, cada variante del nombre representa una variante en su elaboración.
Una vez que se nos ha hecho la boca agua, ¿qué os parece si comenzamos a elaborarla?. Preparados, listos, yaaa!

   Ingredientes:
1 tarrina de mascarpone (en su defecto vale una de Philadelphia)
100 gr. de azúcar
400 ml. de nata
1 vaso de leche
1 sobre de cuajada
1 bote de dulce de leche
1 paquete de galletas tipo María
1 y ½ cucharadas soperas de mantequilla

   Preparación:

Para empezar, y para no empezar la "casa por el tejado", nos centraremos en la base de la tarta. Los que sois cocinillas os sabeís este paso de memoria. Para los principiantes puede ser un poquito más complicado, pero debéis grabaros la elaboración en la mente porque será la base de muchas de vuestras futuras tartas.
Es bien simple, la conseguimos triturando (hasta que sea como polvo) las galletas y mezclándolas con la mantequilla derretida. Esa mezcla la colocamos en la base del molde aplastándola con las manos hasta que se quede plana y cubra todo el fondo. Lo ideal es usar un molde ancho de unos 7 u 8 cm. de alto, ya que si usamos uno tipo puddin la tarta tardará más en cuajar.
Por otro lado, mezclamos con la batidora los demás ingredientes (menos la cuajada) y los ponemos en un cazo a calentar. Cuando empiecen a hervir, se añade el sobre de cuajada, se remueven bien y se retira el cazo del fuego (si tenéis dudas, podéis seguir los consejos que vienen en la cajita de la cuajada).
A continuación, se vierte la mezcla en el molde sobre la base de galletas y esperamos un poco hasta que empiece a cuajar.
Antes de que cuaje del todo, cogemos una cucharita y vamos hundiendo en la tarta gotitas de dulce de leche (las que queráis, eso es a gusto del consumidor).
Por último, dejamos la tarta en la nevera hasta que cuaje del todo y antes de servirla la cubrimos de dulce de leche con cuidado con un cuchillo como si fuera una tostada.
¡¡Buen provecho!!

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