miércoles, 19 de octubre de 2011

POSTRES Y BEBIDAS - Bizcocho de vino tinto

Me encanta recordar la cara de sorpresa de la gente que probó este bizcocho cuando les dije que estaba hecho con vino tinto. Desde luego no me podéis negar que es una receta muy original y si además os digo que es deliciosa estoy segura de que vaís a probar a hacerla en breve.
No importa que no os guste el vino porque sólo os dejará un sutil gusto en el paladar. Es apto para grandes y pequeños, y por supuesto no os preocupéis por el alcohol porque no habrá ni pizca de él una vez que saquemos nuestro bizcocho del horno. Quizas sea el de la canela el que prevalezca entre esta amalgama de sabores. Se impone suavemente como quien no quiere la cosa.
Un consejo: Miestras mejor sea el vino que usemos, mejor sabor tendrá nuestro pastel, así que, no es necesario que sea excelente, pero pasad del tetra-brik, please. Yo he usado un poco de un tinto muy rico que me regalo uno de los propietarios de un conocido restaurante de Corteconcepcion (Huelva), Casa Javier. Cosecha propia y, desde luego, muy conseguida.
Vamos a ello.


 
   Ingredientes:
250 gr. de harina
200 gr. de azúcar
100 gr. de cacao en polvo soluble (tipo Nesquik, Cola-Cao...)
120 ml. de aceite de oliva
200 ml. de vino tinto
4 huevos
La ralladura de una naranja
1 cucharadita de canela en polvo
2 cucharadas de cacao puro en polvo
1 sobre de levadura (tipo Royal)
Leche condensada (opcional)

   Preparación:
Antes de empezar a manipular los ingredinetes de nuestro bizcocho, prepalentamos el horno a 220º C con calor sólo por abajo.

 
Por un lado, en un bol batimos el azúcar, la ralladura de naranja y los huevo hasta que quede una mezcla blanca. En el mismo bol, añadimos el vino y el aceite y continuamos batiendo todo bien.
Por otro lado, tamizamos la levadura con la harina, el cacao y la canela y lo incorporamos al bol de los líquidos con movimientos envolventes para que la mezcla no pierda la textura.
Volcamos el batido sobre un molde de bizcocho (de unos 26 cm.) engrasado para que no se pegue y lo horneamos a 180º C unos 45 minutos con calor sólo por debajo y 10 minutos más con calor también por arriba.

 
Debemos esperar que se temple antes de desmoldarlo.
Queda genial presentarlo con hilos de leche condensada (como veis en las fotos)
¡A merendar! 

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