martes, 25 de octubre de 2011

POSTRES Y BEBIDAS - New York Cheesecake

Durante más de medio siglo, Junior’s, Brooklyn (New York) ha establecido las pautas de la mejor tarta de queso del mundo. Mezcladas a mano y preparadas sólo con los mejores ingredientes frescos. Este es uno de los mejores establecimientos de tartas del mundo y su receta de cheesecake es, quizás, la más famosa del planeta.
Este restaurante de tartas de queso fue fundado en 1950 por Harry Rosen, y bautizado como "Junior's” en honor a sus dos hijos, Walter y Marvin. Lo que empezó como un pequeño restaurante familiar tiene ahora una trascendencia mundial. En la actualidad, las personas vienen de todo el mundo a degustar una porción de las legendarias tartas de quesos. Tanto es así que hay un dicho sobre el restaurante que reza: "Aún no sabes lo que es bueno, si no has probado una tarta de queso de Junior's".
Podéis ver y deleitaros con  sus tartas en
www.juniorscheesecake.com
No os prometo que esta tarta esté igual que las del establecimientos de tartas de queso más famoso de mundo, pero que está deliciosa, eso si os lo aseguro.




   Ingredientes:
Galletas y mantequilla para la base.
6 huevos.
600 gr de queso crema tipo"Philadelphia".
400 gr de nata.
200 gr de leche condensada.
1 cucharadita de azucar vainillado.


   Preparación:
Este cheesecake es al baño María en el horno, así que antes de empezar con el relleno, hay que poner un molde mayor del que contrendrá nuestro pastel con agua para que se vaya calentando el agua.
Primero que nada, elaboramos una base triturando las galletas hasta hacerlas polvo y mezclandolas con mantequilla derretida.  Cubrimos la base del molde que contrendrá el dulce con la mezcla que hemos hecho y lo metemos en el congelador.
A continuación, en un bol batimos los huevos a mano enérgicamente y le añadimos la leche condensada, la nata, la vainilla y por último el queso. Seguimos batiendo (como el queso suele venir en tarrinas, es complicado batirlo sin que queden grumos, así que, en este paso podemos ayudarnos de la batidora).
Sacamos el molde (mejor que sea desmoldable) del congelador, lo forramos con papel de plata y vertemos la mezcla. Metemos nuestro molde en el horno dentro del que ya teníamos caliente y horneamos unos 45 minutos a 180ºC, teniendo cuidado de que la galleta de la base no se tueste en esceso para que no coja sabor a quemado.
Una vez cuajado, lo dejamos templar un poco y lo metemos en la nevera para servirlo frio.
La cobertura de un cheesecake es esencia, pero en este caso corre de vuestra cuenta. La que veís en la foto está cubierta de fresas en almibar. Para hacerla, puse al fuego en un cazo fresas troceadas, un poco de agua, 5 cucharadas de azúcar y unas gotas de vinagre de vino. Con el calor y el azucar las fresas van soltando su jugo. A ese almibar le añadí una plancha de gelatina neutra, lo moví y cubrí el pastel con la mezcla antes de desmoldarlo. A la hora de servirlo, desmoldé la tarta y la gelatina ya había hecho su función, quedando una cobertura de fresa perfecta.
Pero ya os digo, en la variedad está el gusto, así que podéis decantaros por nata, azúcar glas, chocolate, dulce de leche, cítricos confitados, crema de limón, mermelada o cualquier sirope comercial.
¡Traed Junior´s a vuestra cocina!

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