lunes, 9 de abril de 2012

VERDURAS - Coliflor gratinada

¿Quién no recuerda de su infancia el mal olor que nuestra madre dejaba en toda la casa al cocer coliflor?. Mi hermano y yo cerrabamos todas la puertas para que nos llegara lo menos posible. Pero, la verdad sea dicha, a mi particularmente se me olvidaba el suplicio cuando la saboreaba.
La coliflor es un vegetal muy agradecido, porque su sabor es más bien suave y eso le permite casar con muchos condimentos. Mi madre suele hacerla esparragada o aliñada con una especie de pipirrana (cebolla, pimiento verde, tomate y aliño de aceite, vinagre y sal). Pero ya os digo que le caben multitud de variantes: empanada y frita; con arroz y bacalao; en buñuelos con salsa de gambas o de manzanas...Bueno, simplemente debemos darle un poco a la imaginación.
Debéis saber que, además de estar buenísima, son ricas en componentes depurativos y con efectos antioxidantes. Se ha comprobado científicamente que su consumo ayuda al higado a eliminar las toxinas que con el tiempo podrían producir enfermedades mayores.
Además, estudios realizados sobre el vegetal en Japón y EE.UU., han determinado que tiene propiedades sumamente beneficiosas para prevenir y combatir los cánceres de mama, pulmón, ovarios, estómago, próstata y colon.
Comenzamos. 

   Ingredientes:
1 coliflor grandecita.
400 ml. de nata.
200 gr. de bacon.
1 huevo.
2 cucharadas de mostaza de dijón.
Queso en polvo.
150 gr. de emmetal rallado.
Sal.

   Preparación:
Para empezar, por un lado pondremos la coliflor a punto. Para ello, la debemos lavar, separar en ramillete medianos y cocer unos 10 minutos en abundante agua hirviendo y un poco de sal. La idea es ponerla blandita, pero no en exceso, ya que debemos contar con el calor que posteriormente le daremos en el horno.
Mientras, por otro lado, ponemos en un cazo al fuego la nata líquida. La llevamos a ebullición y la dejamos a fuego suave unos 10 minutos desde que empiecen a hervir. A continuación, añadimos a la salsa la mostaza, el huevo y el queso en povo. Removemos todo con una cuchara de palo.
Cuando tengamos la coliflor en su punto, la escurrimos bien y la colocamos en una fuente para horno. Sobre ella echamos el bacon cortado en tiras y la salsa de nata resultante y esperamos un par de minutos para que el vegetal la absorba.
Para terminar, cubrimos la fuente con el queso emmental y horneamos el plato (con el horno ya caliente) hasta que se dore la superficie (harán falta unos 15 ó 20 minutos).
¡Para chuparse los dedos!

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